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Bienvenido a nuestro espacio de inspiración y crecimiento. En nuestra sección de blog, encontrarás una variedad de artículos que te invitarán a explorar el camino interior y nutrir tu mente y espíritu. Nuestro equipo comparte sus conocimientos, perspectivas y consejos prácticos para ayudarte en tu viaje de autodescubrimiento y desarrollo personal.

¿Qué buscamos cuando buscamos éxito?
Éxito. Que palabra tan común. Que concepto tan presente en nuestras vidas. Hacer algo y que el resultado sea excelente. Que guste. Que cause admiración. Que sea mejor que los resultados de muchos otros. Incluso que sea el mejor de todos los resultados de la historia de la humanidad.
El éxito contiene de manera ineludible una comparación. Buen resultado, en relación a lo que se calificaría como malo. Mejor en relación con lo que sería peor. Incluso, en numerosas ocasiones, el éxito conlleva competición. Ser el mejor, porque el resto son peores. Ganar un premio, una competición.

El infierno del yo
Los humanos buscamos ser felices y no sufrir. Tenemos un sistema automático diseñado exclusivamente para sobrevivir y tomar las riendas de la gestión de nuestra vida desde un lugar automático.
Para este sistema, la felicidad es un buen ingrediente de la supervivencia en el medio y largo plazo, ya que el sufrimiento supone poner en riesgo la viabilidad de la vida. Por tanto, la ausencia de sufrimiento es ya un ingrediente de la felicidad y es el ingrediente indispensable para la supervivencia.

El cuerpo recuerda
A veces vivimos como si el cuerpo fuera solo una carcasa, como si lo importante sucediera más arriba: en la mente, en las ideas. Pero el cuerpo no es un simple vehículo. Es origen, es raíz, es la puerta de todo lo que somos. El otro día vi un vídeo que me hizo reflexionar. En él, un chico que había tenido una lesión en el hombro intentaba levantar el brazo mientras le pedían que recordara el día del accidente: el frío, los detalles de aquel momento.

El peligro de crecer: el ego espiritual
Cuando impulsados por nuestras vivencias, nuestras incomodidades, por los golpes de la vida o por sus llamadas, iniciamos un camino de autoconocimiento y ampliación de conciencia suelen suceder algunas consecuencias. Las conversaciones habituales en las reuniones sociales suelen perder relevancia, el contacto con el mundo se abre a una mayor perspectiva, y se nos muestra ante nosotros la enorme diversidad en la que los humanos nos engañamos a nosotros mismos.

Meditación gratuita al alcance de todos
La meditación es una práctica que según los textos budistas se remonta más de 5.000 años de antigüedad. Es una práctica simple, para nada sencilla. Consiste en tomar nuestra cualidad esencial que es la atención y llevarla a un solo punto, a un solo proceso con el fin de que se “suelte” de todo lo demás.

Sostener el dolor el tiempo suficiente para que se transforme en amor
Todos los humanos sabemos lo que es sentir dolor. Los hemos padecido muchas veces a lo largo de nuestra vida. De niños hemos conocido profundamente el dolor por primera vez, lo recordemos o no. De adolescentes, en ese conflicto con la vida y ese no entender el molde en el que tenemos que meternos. De ser rebeldes en la juventud, el dolor del corazón partido, del rechazo amoroso o la dificultad con los padres y hermanos o el dolor relacional de cómo colocarnos en los grupos. Después vendrán las parejas, los matrimonios, la carrera profesional, los emprendimientos, las hipotecas, los desafíos de la

Vivir en armonía en un mundo en conflicto, contradictorio y construido a partir de opuestos
Nuestro mundo es un mundo complejo. En él la contradicción es parte de su esencia. Si algo está oscuro no puede estar claro al mismo tiempo. Arriba es opuesto abajo. Pronto a tarde. Libre a sometido. Verdad a mentira. Y así podríamos describir la existencia que transita entre el día y la noche, el amanecer y la puesta del sol.

El empinado viaje de la conciencia
Hoy hablaba con un futuro alumno de la formación de coaching transpersonal y le preguntaba si tenía contacto con la práctica de la meditación. Él me contestaba que sí que había hecho algunos retiros de silencio y meditación de una semana o 10 días. Entonces con naturalidad yo le pregunté: “Entonces, ¿meditas habitualmente? ¿Sigues la práctica de manera constante?”. Y me respondía. “No. Últimamente llevo tiempo que no me pongo. Estoy un poco desconectado. El día se me va y no acabo de encontrar el hueco”.

El desafío de los 4 inconmensurables: la humildad de un corazón abierto
A lo largo de varios escritos hemos hablado de esas cualidades del ser que nos abren a una vida más plena de aceptación y de entrega al camino de la conciencia. Que nos conectan con nosotros mismos y con lo que realmente somos. Los llamados cuatro inconmensurables: La bondad amorosa, la compasión, la alegría empática y la ecuanimidad.
Sin embargo, una y otra vez el camino se vuelve empinado para todos.

Ecuanimidad: el corazón inquebrantable de la sabiduría
En un mundo donde todo cambia, donde lo inesperado nos visita a diario y las emociones oscilan como un péndulo entre la euforia y la frustración, hay una cualidad que actúa como ancla y refugio: la ecuanimidad. Esta palabra, a veces percibida como fría o distante, es en realidad una de las expresiones más profundas de la libertad interior. Es la última de las cuatro cualidades inconmensurables del budismo —junto al amor benevolente, la compasión y la alegría empática— y su función es sostenerlas a todas con equilibrio y sabiduría.

¿Qué buscamos cuando buscamos éxito?
Éxito. Que palabra tan común. Que concepto tan presente en nuestras vidas. Hacer algo y que el resultado sea excelente. Que guste. Que cause admiración. Que sea mejor que los resultados de muchos otros. Incluso que sea el mejor de todos los resultados de la historia de la humanidad.
El éxito contiene de manera ineludible una comparación. Buen resultado, en relación a lo que se calificaría como malo. Mejor en relación con lo que sería peor. Incluso, en numerosas ocasiones, el éxito conlleva competición. Ser el mejor, porque el resto son peores. Ganar un premio, una competición.

El infierno del yo
Los humanos buscamos ser felices y no sufrir. Tenemos un sistema automático diseñado exclusivamente para sobrevivir y tomar las riendas de la gestión de nuestra vida desde un lugar automático.
Para este sistema, la felicidad es un buen ingrediente de la supervivencia en el medio y largo plazo, ya que el sufrimiento supone poner en riesgo la viabilidad de la vida. Por tanto, la ausencia de sufrimiento es ya un ingrediente de la felicidad y es el ingrediente indispensable para la supervivencia.

El cuerpo recuerda
A veces vivimos como si el cuerpo fuera solo una carcasa, como si lo importante sucediera más arriba: en la mente, en las ideas. Pero el cuerpo no es un simple vehículo. Es origen, es raíz, es la puerta de todo lo que somos. El otro día vi un vídeo que me hizo reflexionar. En él, un chico que había tenido una lesión en el hombro intentaba levantar el brazo mientras le pedían que recordara el día del accidente: el frío, los detalles de aquel momento.

El peligro de crecer: el ego espiritual
Cuando impulsados por nuestras vivencias, nuestras incomodidades, por los golpes de la vida o por sus llamadas, iniciamos un camino de autoconocimiento y ampliación de conciencia suelen suceder algunas consecuencias. Las conversaciones habituales en las reuniones sociales suelen perder relevancia, el contacto con el mundo se abre a una mayor perspectiva, y se nos muestra ante nosotros la enorme diversidad en la que los humanos nos engañamos a nosotros mismos.

Meditación gratuita al alcance de todos
La meditación es una práctica que según los textos budistas se remonta más de 5.000 años de antigüedad. Es una práctica simple, para nada sencilla. Consiste en tomar nuestra cualidad esencial que es la atención y llevarla a un solo punto, a un solo proceso con el fin de que se “suelte” de todo lo demás.

Sostener el dolor el tiempo suficiente para que se transforme en amor
Todos los humanos sabemos lo que es sentir dolor. Los hemos padecido muchas veces a lo largo de nuestra vida. De niños hemos conocido profundamente el dolor por primera vez, lo recordemos o no. De adolescentes, en ese conflicto con la vida y ese no entender el molde en el que tenemos que meternos. De ser rebeldes en la juventud, el dolor del corazón partido, del rechazo amoroso o la dificultad con los padres y hermanos o el dolor relacional de cómo colocarnos en los grupos. Después vendrán las parejas, los matrimonios, la carrera profesional, los emprendimientos, las hipotecas, los desafíos de la crianza de los hijos… Todo con sus

Vivir en armonía en un mundo en conflicto, contradictorio y construido a partir de opuestos
Nuestro mundo es un mundo complejo. En él la contradicción es parte de su esencia. Si algo está oscuro no puede estar claro al mismo tiempo. Arriba es opuesto abajo. Pronto a tarde. Libre a sometido. Verdad a mentira. Y así podríamos describir la existencia que transita entre el día y la noche, el amanecer y la puesta del sol.

El empinado viaje de la conciencia
Hoy hablaba con un futuro alumno de la formación de coaching transpersonal y le preguntaba si tenía contacto con la práctica de la meditación. Él me contestaba que sí que había hecho algunos retiros de silencio y meditación de una semana o 10 días. Entonces con naturalidad yo le pregunté: “Entonces, ¿meditas habitualmente? ¿Sigues la práctica de manera constante?”. Y me respondía. “No. Últimamente llevo tiempo que no me pongo. Estoy un poco desconectado. El día se me va y no acabo de encontrar el hueco”.

El desafío de los 4 inconmensurables: la humildad de un corazón abierto
A lo largo de varios escritos hemos hablado de esas cualidades del ser que nos abren a una vida más plena de aceptación y de entrega al camino de la conciencia. Que nos conectan con nosotros mismos y con lo que realmente somos. Los llamados cuatro inconmensurables: La bondad amorosa, la compasión, la alegría empática y la ecuanimidad.
Sin embargo, una y otra vez el camino se vuelve empinado para todos.

Ecuanimidad: el corazón inquebrantable de la sabiduría
En un mundo donde todo cambia, donde lo inesperado nos visita a diario y las emociones oscilan como un péndulo entre la euforia y la frustración, hay una cualidad que actúa como ancla y refugio: la ecuanimidad. Esta palabra, a veces percibida como fría o distante, es en realidad una de las expresiones más profundas de la libertad interior. Es la última de las cuatro cualidades inconmensurables del budismo —junto al amor benevolente, la compasión y la alegría empática— y su función es sostenerlas a todas con equilibrio y sabiduría.
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Cuando este chakra raíz está bien equilibrado gozamos de buena salud, vitalidad, estamos bien asentados en la vida y cómodos con nuestro cuerpo, tenemos una sensación de confianza en general en el mundo, nos sentimos seguros, estables, prósperos y con capacidad para la subsistencia.