
Vivir en armonía en un mundo en conflicto
Vivir en un mundo en conflicto sin endurecer el corazón es una de las prácticas espirituales más exigentes de nuestro tiempo. Abrimos el teléfono y

Vivir en un mundo en conflicto sin endurecer el corazón es una de las prácticas espirituales más exigentes de nuestro tiempo. Abrimos el teléfono y

Los humanos buscamos ser felices y no sufrir. Tenemos un sistema automático diseñado exclusivamente para sobrevivir y tomar las riendas de la gestión de nuestra vida desde un lugar automático.
Para este sistema, la felicidad es un buen ingrediente de la supervivencia en el medio y largo plazo, ya que el sufrimiento supone poner en riesgo la viabilidad de la vida. Por tanto, la ausencia de sufrimiento es ya un ingrediente de la felicidad y es el ingrediente indispensable para la supervivencia.

Nuestro mundo es un mundo complejo. En él la contradicción es parte de su esencia. Si algo está oscuro no puede estar claro al mismo tiempo. Arriba es opuesto abajo. Pronto a tarde. Libre a sometido. Verdad a mentira. Y así podríamos describir la existencia que transita entre el día y la noche, el amanecer y la puesta del sol.

Vivir en un mundo en conflicto sin endurecer el corazón es una de las prácticas espirituales más exigentes de nuestro tiempo. Abrimos el teléfono y aparece ante nosotros la injusticia, la polarización, el egoísmo, la guerra, el dolor, el miedo. Caminamos por la calle y notamos la prisa, la sospecha, la falta de confianza en el otro, el cansancio acumulado, la pérdida de ilusión y fortaleza. Y, sin embargo, dentro de todo ese ruido, la vida sigue desafiándonos con una íntima condición para la felicidad. Una petición sencilla y difícil al mismo tiempo: que permanezcamos presentes, despiertos, atentos y conscientes. ¿Cómo mantener la calma cuando el entorno se desmorona, cuando la dificultad parece cada vez más insalvable y refugiarnos en

Los humanos buscamos ser felices y no sufrir. Tenemos un sistema automático diseñado exclusivamente para sobrevivir y tomar las riendas de la gestión de nuestra vida desde un lugar automático.
Para este sistema, la felicidad es un buen ingrediente de la supervivencia en el medio y largo plazo, ya que el sufrimiento supone poner en riesgo la viabilidad de la vida. Por tanto, la ausencia de sufrimiento es ya un ingrediente de la felicidad y es el ingrediente indispensable para la supervivencia.

Nuestro mundo es un mundo complejo. En él la contradicción es parte de su esencia. Si algo está oscuro no puede estar claro al mismo tiempo. Arriba es opuesto abajo. Pronto a tarde. Libre a sometido. Verdad a mentira. Y así podríamos describir la existencia que transita entre el día y la noche, el amanecer y la puesta del sol.

Vivir en un mundo en conflicto sin endurecer el corazón es una de las prácticas espirituales más exigentes de nuestro tiempo. Abrimos el teléfono y

Los humanos buscamos ser felices y no sufrir. Tenemos un sistema automático diseñado exclusivamente para sobrevivir y tomar las riendas de la gestión de nuestra vida desde un lugar automático.
Para este sistema, la felicidad es un buen ingrediente de la supervivencia en el medio y largo plazo, ya que el sufrimiento supone poner en riesgo la viabilidad de la vida. Por tanto, la ausencia de sufrimiento es ya un ingrediente de la felicidad y es el ingrediente indispensable para la supervivencia.

Nuestro mundo es un mundo complejo. En él la contradicción es parte de su esencia. Si algo está oscuro no puede estar claro al mismo tiempo. Arriba es opuesto abajo. Pronto a tarde. Libre a sometido. Verdad a mentira. Y así podríamos describir la existencia que transita entre el día y la noche, el amanecer y la puesta del sol.
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