Etiqueta: compasión

El desafío de los 4 inconmensurables: la humildad de un corazón abierto

A lo largo de varios escritos hemos hablado de esas cualidades del ser que nos abren a una vida más plena de aceptación y de entrega al camino de la conciencia. Que nos conectan con nosotros mismos y con lo que realmente somos. Los llamados cuatro inconmensurables: La bondad amorosa, la compasión, la alegría empática y la ecuanimidad.
Sin embargo, una y otra vez el camino se vuelve empinado para todos.

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La compasión: el deseo profundo de aliviar el sufrimiento del mundo

En el corazón del camino espiritual, más allá de credos y culturas, hay una cualidad que brilla con luz propia: la compasión. No es solo un sentimiento, ni una emoción pasajera. Es una fuerza poderosa, transformadora, que nos conecta profundamente con el sufrimiento del otro y nos impulsa a actuar con amor. En el marco de los cuatro inconmensurables del budismo —amor benevolente, compasión, alegría empática y ecuanimidad— la compasión (karuṇā) ocupa un lugar fundamental.

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Los cuatro inconmensurables: el corazón que despierta

El mundo y la vida es un desafío constante. Buscamos la felicidad sin comprender del todo el camino que andamos. Consideramos que ser feliz es poder estar alejados del sufrimiento y en realidad, la auténtica felicidad no surgirá dentro de nosotros hasta que comprendamos, más allá de toda duda, que ser feliz es aprender a abrazar también el dolor y la pérdida, el miedo o todas las dificultades de la existencia.
En este viaje de abrazar la dificultad el budismo nos habla de cuatro cualidades especiales que son nuestras aliadas y cuyo cultivo puede hacer posible ese lugar que nos resulta tan difícil.

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Vivir en armonía en un mundo en conflicto

Vivir en un mundo en conflicto sin endurecer el corazón es una de las prácticas espirituales más exigentes de nuestro tiempo. Abrimos el teléfono y aparece ante nosotros la injusticia, la polarización, el egoísmo, la guerra, el dolor, el miedo. Caminamos por la calle y notamos la prisa, la sospecha, la falta de confianza en el otro, el cansancio acumulado, la pérdida de ilusión y fortaleza. Y, sin embargo, dentro de todo ese ruido, la vida sigue desafiándonos con una íntima condición para la felicidad. Una petición sencilla y difícil al mismo tiempo: que permanezcamos presentes, despiertos, atentos y conscientes. ¿Cómo mantener la calma cuando el entorno se desmorona, cuando la dificultad parece cada vez más insalvable y refugiarnos en

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El desafío de los 4 inconmensurables: la humildad de un corazón abierto

A lo largo de varios escritos hemos hablado de esas cualidades del ser que nos abren a una vida más plena de aceptación y de entrega al camino de la conciencia. Que nos conectan con nosotros mismos y con lo que realmente somos. Los llamados cuatro inconmensurables: La bondad amorosa, la compasión, la alegría empática y la ecuanimidad.
Sin embargo, una y otra vez el camino se vuelve empinado para todos.

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La compasión: el deseo profundo de aliviar el sufrimiento del mundo

En el corazón del camino espiritual, más allá de credos y culturas, hay una cualidad que brilla con luz propia: la compasión. No es solo un sentimiento, ni una emoción pasajera. Es una fuerza poderosa, transformadora, que nos conecta profundamente con el sufrimiento del otro y nos impulsa a actuar con amor. En el marco de los cuatro inconmensurables del budismo —amor benevolente, compasión, alegría empática y ecuanimidad— la compasión (karuṇā) ocupa un lugar fundamental.

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Los cuatro inconmensurables: el corazón que despierta

El mundo y la vida es un desafío constante. Buscamos la felicidad sin comprender del todo el camino que andamos. Consideramos que ser feliz es poder estar alejados del sufrimiento y en realidad, la auténtica felicidad no surgirá dentro de nosotros hasta que comprendamos, más allá de toda duda, que ser feliz es aprender a abrazar también el dolor y la pérdida, el miedo o todas las dificultades de la existencia.
En este viaje de abrazar la dificultad el budismo nos habla de cuatro cualidades especiales que son nuestras aliadas y cuyo cultivo puede hacer posible ese lugar que nos resulta tan difícil.

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A lo largo de varios escritos hemos hablado de esas cualidades del ser que nos abren a una vida más plena de aceptación y de entrega al camino de la conciencia. Que nos conectan con nosotros mismos y con lo que realmente somos. Los llamados cuatro inconmensurables: La bondad amorosa, la compasión, la alegría empática y la ecuanimidad.
Sin embargo, una y otra vez el camino se vuelve empinado para todos.

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La compasión: el deseo profundo de aliviar el sufrimiento del mundo

En el corazón del camino espiritual, más allá de credos y culturas, hay una cualidad que brilla con luz propia: la compasión. No es solo un sentimiento, ni una emoción pasajera. Es una fuerza poderosa, transformadora, que nos conecta profundamente con el sufrimiento del otro y nos impulsa a actuar con amor. En el marco de los cuatro inconmensurables del budismo —amor benevolente, compasión, alegría empática y ecuanimidad— la compasión (karuṇā) ocupa un lugar fundamental.

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Los cuatro inconmensurables: el corazón que despierta

El mundo y la vida es un desafío constante. Buscamos la felicidad sin comprender del todo el camino que andamos. Consideramos que ser feliz es poder estar alejados del sufrimiento y en realidad, la auténtica felicidad no surgirá dentro de nosotros hasta que comprendamos, más allá de toda duda, que ser feliz es aprender a abrazar también el dolor y la pérdida, el miedo o todas las dificultades de la existencia.
En este viaje de abrazar la dificultad el budismo nos habla de cuatro cualidades especiales que son nuestras aliadas y cuyo cultivo puede hacer posible ese lugar que nos resulta tan difícil.

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