
Lo que las palabras no pueden darte
Todos hemos vivido ese momento en ciertas conversaciones que nos cuesta manejar. Me refiero al momento en que alguien termina de hablar y nadie responde de inmediato. Dos segundos, o tres, o cinco. El silencio aparece en el espacio entre dos personas y de pronto se vuelve un tercer elemento presente en la sala. Un elemento incómodo, que sentimos con carga, a veces incluso amenazante. Y casi siempre, alguien lo rompe.

