
Vivir en armonía en un mundo en conflicto
Vivir en un mundo en conflicto sin endurecer el corazón es una de las prácticas espirituales más exigentes de nuestro tiempo. Abrimos el teléfono y

Vivir en un mundo en conflicto sin endurecer el corazón es una de las prácticas espirituales más exigentes de nuestro tiempo. Abrimos el teléfono y

Nuestro mundo es un mundo complejo. En él la contradicción es parte de su esencia. Si algo está oscuro no puede estar claro al mismo tiempo. Arriba es opuesto abajo. Pronto a tarde. Libre a sometido. Verdad a mentira. Y así podríamos describir la existencia que transita entre el día y la noche, el amanecer y la puesta del sol.

Vivir en un mundo en conflicto sin endurecer el corazón es una de las prácticas espirituales más exigentes de nuestro tiempo. Abrimos el teléfono y aparece ante nosotros la injusticia, la polarización, el egoísmo, la guerra, el dolor, el miedo. Caminamos por la calle y notamos la prisa, la sospecha, la falta de confianza en el otro, el cansancio acumulado, la pérdida de ilusión y fortaleza. Y, sin embargo, dentro de todo ese ruido, la vida sigue desafiándonos con una íntima condición para la felicidad. Una petición sencilla y difícil al mismo tiempo: que permanezcamos presentes, despiertos, atentos y conscientes. ¿Cómo mantener la calma cuando el entorno se desmorona, cuando la dificultad parece cada vez más insalvable y refugiarnos en

Nuestro mundo es un mundo complejo. En él la contradicción es parte de su esencia. Si algo está oscuro no puede estar claro al mismo tiempo. Arriba es opuesto abajo. Pronto a tarde. Libre a sometido. Verdad a mentira. Y así podríamos describir la existencia que transita entre el día y la noche, el amanecer y la puesta del sol.

Vivir en un mundo en conflicto sin endurecer el corazón es una de las prácticas espirituales más exigentes de nuestro tiempo. Abrimos el teléfono y

Nuestro mundo es un mundo complejo. En él la contradicción es parte de su esencia. Si algo está oscuro no puede estar claro al mismo tiempo. Arriba es opuesto abajo. Pronto a tarde. Libre a sometido. Verdad a mentira. Y así podríamos describir la existencia que transita entre el día y la noche, el amanecer y la puesta del sol.
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